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Instituto Data Science Argentina

Cursos Profesionales Personalizados en Data Science

Nuestro Proyecto Educativo en Ciencia de Datos

¿Como vemos la educación?

Los Cursos Profesionales Personalizados constituyen un enfoque pensado para escapar de la visión lineal de la educación

Todos nos acordamos, muchos con ternura, de nuestro paso por la escuela tanto primaria como secundaria.
El maestro o profesor presentaba los mismos contenidos a todos los alumnos y se esperaba que todos los asimilaran a la misma velocidad. 

Pero: ¿Los alumnos son todos iguales?

La verdad es que no lo son:

  • Los estilos de pensamiento difieren
  • Los intereses no son los mismos.
  • El nivel de dominio de los temas anteriores cambia
  • Las motivaciones que impactan en cada uno son distintas
  • La velocidad a la que pueden incorporar los contenidos también presentan diferencias.

Los defensores del modelo educativo tradicional nos dirán que los docentes, con su entrenamiento y experiencia presentan los contenidos de un modo que se acomode al alumno promedio y, de ese modo, la mayoría resulta satisfecha. ¿Se podría acaso pedir más?

Para empezar hay que desmontar la falacia que implica reemplazar a la población con el promedio.  Imaginemos por un instante que para ahorrar en la fabricación de zapatos vamos a reemplazar todos los talles por el promedio, digamos un 40.

No se nos oculta que habrá algunos que estarán un poco incómodos. Pero, nos podrían decir que como seleccionamos el promedio al menos la mayoría estará satisfecha. Esto es completamente falso. Si asumimos que un número de diferencia es tolerable (y ya es mucho asumir) nuestro truco serviría para los que calzan 39, 40 y 41. El resto estaría en graves problemas. La mayoría abrumadora estaría en problemas. (Aproximadamente 20% tolerables contra un 80% intolerable)

Además, al organizar los contenidos sin tener en cuenta el estilo de aprendizaje, la velocidad, los intereses y otras características de los alumnos se fomenta una gran cantidad de frustraciones individuales.

Si esas frustraciones individuales se vuelven demasiado dominantes entonces se termina exigiendo a los educadores que relajen el nivel de exigencia. Como las necesidades sociales son lo que son esto termina causando una “inflación de títulos” y cada vez es necesario alcanzar una titulación mayor para alcanzar el mismo nivel de empleabilidad.

¿Y de donde salió esta idea descabellada de educación uniformizada?

Por pura necesidad. Con la revolución industrial explota la necesidad de contar con personal que puede partir de unas competencias básicas. En un entorno donde el maestro era el recurso escaso tenía sentido juntar a todos los alumnos en la misma aula y obtener el máximo provecho del recurso escaso: el maestro o profesor.

Penosamente esto implica una elevada tasa de frustraciones. Los alumnos que no consiguen encajar con el modelo propuesto fracasa y su autoconfianza y creatividad se resienten.

Otro problema que nos aqueja es el de los contenidos. Las disciplinas se ramifican cada vez más y cuesta entonces definir que es necesario para trabajar hoy.

Sin embargo este problema, abrumador como parece, es la punta del iceberg. Estamos enseñando para los trabajos de dentro de 20 ó 30 años.  ¿Qué herramientas van a necesitar?

Y sin embargo la respuesta es más simple de lo que parece:

  • Creatividad y adaptabilidad
  • Confianza en sí mismos para animarse a crear
  • Capacidad para incorporar información en la forma de palabras, imágenes y números.
  • Capacidad para comunicar información.

¿Y cómo superamos las limitaciones de la educación estilo “cadena de montaje”?

 Mediante la personalización tanto de los contenidos como de la experiencia. ¿Y eso no sumirá al sistema educativo en un caos?

Justamente la tecnología, bien aplicada, es la que permite administrar la personalización dentro del orden.

La personalización debe darse en múltiples dimensiones:

  • Contenidos
  • Velocidad
  • Motivación
  • Estilo de la presentación

En el marco de los cursos profesionales personalizados el objetivo es que cada persona hace su propio curso, a su ritmo, con sus desafíos, en un marco de libertad y sin frustraciones innecesarias.

¿Significa que todos los alumnos deberán ser muy parecidos?

Para nada, es conveniente que en los cursos convivan personas con distintos niveles de habilidades, formaciones y experiencias. De esa forma el intercambio se vuelve más enriquecedor y se entrena la aceptación de las diferencias.

Por ese motivo nos enorgullecemos de contar en los cursos con participantes de diferentes países.

De esta forma participantes con distintas habilidades pueden enfrentar los mismos problemas desde diferentes ángulos. Esto fomenta el verdadero trabajo en equipo donde cada miembro aporta una parte indispensable de la solución sin pasar por la experiencia frustrante de ser irrelevante. 

Distintas personas con distintas habilidades pueden atacar exitosamente los mismos problemas desde ángulos diferentes contribuyendo todos en forma no trivial a una solución mejor.

Hay que recuperar el espíritu de aventura, la ciencia exploradora de lo desconocido. Necesitamos escapar de la visión de la ciencia como certezas adquiridas y conocimiento completo pues desfigura la actitud inquisitiva que necesita un científico de datos.

Hay que combatir el miedo a equivocarse. Las equivocaciones no deben ser estigmatizadas, el miedo a equivocarse debe ser combatido con compasión y aliento.

El futuro es impredecible. Así como hace 50 años no hubiéramos podido imaginar el mundo de hoy tampoco nos deberíamos hoy creer que nadie tiene certeza de cómo va a funcionar el mundo dentro de 50 años.  ¿Qué van a necesitar nuestros alumnos? 

La verdad es que no tenemos la menor idea.

Recuerdo cuando les enseñaban Basic para que pudieran trabajar de programadores. El  Basic que les enseñaban duró más o menos tanto como el hardware en el que corría y eso, en términos educativos, es decir muy poco. 

Lo que si les va a servir a nuestros alumnos es si les enseñamos a ser creativos y a tener las competencias básicas para incorporar información: leer palabras y leer números. Estas son las tres claves, como lo vemos, de la educación de nuestro siglo.

¿Y para la ciencia de datos?

Necesitamos cuatro elementos:

  1. La teoría: como forma de evitar el pensamiento mágico. No hace falta entender cada paso deductivo. Eso es para los que tienen la pasión por el pensamiento lógico formal. Para el resto alcanza con saber que hay razones detrás y que si, algún día, decide investigarlas puede costarle, pero, está seguro, que esas razones están disponibles.
  2. Las demostraciones: El instructor despliega delante de los participantes la implementación de la teoría para un problema concreto. Se enfrentan las dificultades propias de la vida cotidiana y los alumnos aprenden a lidiar con la adversidad.
  3. La ejercitación: cada alumno enfrenta su problema. Alcanza un resultado y, si quiere, lo presenta a sus pares y/o a los docentes para ser evaluado. Dependiendo de los objetivos perseguidos por el alumno se dará más o menos atención a este contenido.
  4. La historia: no alcanza con ver la teoría, con ver una demostración, con hacer práctica. Hace falta oír de cómo funcionó cada solución en un entorno real.

Con estos cuatro elementos, disponibles para todos, al ritmo de cada uno, con guía personalizada, sin reprimir los errores, es posible enseñar ciencia de datos.

Esto no es un curso multitudinario, despersonalizado, ni ver videos en You Tube. ¿Habrá gente que pueda aprender sólo con esos recursos? Creo que la respuesta es sí. Pero, para muchos, resulta conveniente y tranquilizador tener una guía personalizada y experta para navegar estas inciertas aguas.

Este servicio, de guía-tutor-motivador es el que nos proponemos llenar con el enfoque de Cursos Profesionales Personalizados.

Puedes ampliar tu información sobre los Cursos Profesionales Personalizados en Data Science mirando estos videos sobre nuestro proyecto educativo

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